Guernica (Gernika en vasco) es una pequeña ciudad en la provincia española de Vizcaya fundada en 1366. Una costumbre de los vascos era reunirse a discutir los asuntos comunitarios bajo un árbol, generalmente un roble. Con el correr de los siglos, se fue concentrando la tradición al Roble de Guernica, bajo cuya sobra se dictaban las leyes de Vizcaya. Los Reyes de Castilla también se presentaban bajo el Roble a prestar el juramento de respetar los fueros vizcaínos.
En 1937, durante la Guerra Civil Española, Guernica se encontraba bajo control republicano, pero los ejércitos nacionalistas estaban avanzando rápidamente. Para cortar la retirada de las tropas republicanas, el 26 de abril aviones de las fuerzas aéreas alemana e italiana bombardearon intensamente la ciudad, con bombas explosivas e incendiarias. Nunca se aclaró completamente el objetivo del ataque, los más posibles eran destruir una fábrica de bombas de aviación, destruir el puente sobre la ría de Bilbao que cortaría la retirada a las tropas republicanas, o desmoralizar al bando republicano, destruyendo una ciudad tan simbólica como Guernica.
Tras tres horas de bombardeos continuos, sólo el 10% de los edificios de la ciudad se mantenía en pie. Tampoco se pudo establecer el número de muertos, ya que en el incendio se destruyeron también todos los archivos de registro. Se estima que los muertos fueron entre 100 y 500. Alemania utilizó el ataque, que fue uno de los primeros bombardeos masivos sobre población civil de la historia, como entrenamiento de su fuerza aérea de cara a la próxima guerra mundial.
Un mes antes, Pablo Picasso, que vivía en París había recibido un encargo del gobierno republicano español para realizar una pintura alusiva a España en la Feria Mundial que se realizaría en París ese mismo año. Tras realizar algunos bocetos durante marzo y abril, Picasso cambió la idea de su obra al enterarse del bombardeo, y realizó el Guernica.
En 1981, España realizó esta emisión, celebrando la llegada del Guernica a España y el Centenario del nacimiento de Picasso.
Luego de la exposición, el Guernica fue expuesto en varias ciudades de Europa y América, hasta que, a mediados de los 50, se ubicó en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York. En 1968, el dictador Franco manifestó su interés de que el Guernica estuviera en España, lo que Picasso indicando que el cuadro sólo volvería a España cuando hubiera allí una democracia. Sin llegar a ver ese momento, Picasso murió en 1973. Franco lo siguió dos años después, y en 1978, España sancionó una nueva constitución democrática. Finalmente, en 1981 el MoMA cedió el cuadro a España. Desde 1992, El Guernica se expone en un salón dedicado en el Museo Reina Sofía de Madrid.
Emisión del archipiélago francés de las islas Comores, realizada pocos meses después de la muerte de Pablo Picasso.
Mientras vivía en París ocupada por los nazis, Picasso recibió varias "visitas" de las fuerzas de seguridad alemanas. Durante una de esas requisas a su departamento, uno de los oficiales alemanes le mostró a Picasso una copia del Guernica y le preguntó "¿Usted hizo esto?", a lo que Picasso respondió "No, lo hicieron ustedes".
La idea de Jules Rimet tomó forma de Campeonato Mundial en 1930 y, como había ocurrido ya en los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928, el máximo escalón del podio fue para Uruguay.
Montevideo construyó en 9 meses el magnífico estadio Centenario, ya que festejaba los 100 años de la Constitución de 1830, y allí venció en una final 100% rioplatense a los argentinos.
En 1930 no se emitieron estampillas específicas para el Mundial, pero sí se aplicaron matasellos conmemorativos como este.
ITALIA 1934
Bajo la inquisidora mirada de Benito Mussolini, Italia tenía que ganar su mundial. Y lo hizo, derrotando en la final a Checoslovaquia. La Squadra Azzurra que hacía el saludo fascista antes de cada partido, se reforzó con cuatro argentinos: Luis Monti, Raimundo Orsi, Enrique Guaita y Atilio Demaría.
El primer mundial durante el cual se emitieron estampillas fue Italia 1934. En esa ocasión el país organizador emitió series para la península y para sus colonias.
FRANCIA 1938
El Mundial se iba a hacer en la Argentina pero volvió a tener sede europea. En disconformidad, los sudamericanos desistieron: sólo jugó Brasil. Y en medio de una Europa convulsionada que ya olía a pólvora, los italianos volvieron a quedarse con el trofeo tras derrotar a Hungría. Austria, que era el mejor equipo del mundo, había sufrido la anexión a la Alemania de Hitler y sus cracks de "Wunderteam" fueron obligados a vestir la camiseta con la swastika.
BRASIL 1950
La fiesta se montó con el escenario "mais grande do mundo", el estadio Maracaná: todo estaba preparado para ver a Brasil campeón mundial. Pero el orgullo y la garra de once uruguayos pudieron más que la multitud interminable y se llevaron la Copa que desde ese año llevó el nombre de su creador: Jules Rimet.
Argentina, que tenía la generación de futbolistas más brillantes de su historia, no participó por decisión propia.
Durante los mundiales siguientes, se mantuvo dicha tradición, siendo el país organizador el único que emitía estampillas celebrando el mundial.
SUIZA 1954
Argentina tampoco asistió al primer Mundial televisado. A excepción de otro gran torneo de los uruguayos, casi toda la Copa fue regida por los europeos, que impusieron su mayor poderío físico. El mejor equipo era Hungría, pero en la final de Berna cayó ante Alemania Federal: la mecánica germana se impuso a los violines magyares.
En algunos casos, también emitió estampillas el equipo campeón, luego del mundial.
SUECIA 1958
El regreso de Argentina a la competición derivó en "el desastre de Suecia". La celeste y blanca sucumbió ante la preparación física de los europeos, pero Brasil y su fútbol lujoso pudieron más que los atletas. Claro, tenía a un garoto de 17 años que deslumbró al mundo: hacía lo que quería con la pelota, y el balón le obedecía. Su documento dice que se llama Edson Arantes do Nascimento, pero desde ese año el planeta lo idolatró con cuatro letras: Pelé.
En Suecia 1958, la Unión Soviética jugó por primera vez un Mundial, y emitió estampillas conmemorativas. Serían las primeras estampillas mundialistas no emitidas por el organizador ni por el campeón de un torneo.
CHILE 1962
Después del terremoto más devastador de la historia, Chile se levantó de sus ruinas para darle la bienvenida al mundo. Pero en el césped no hubo cortesías: fue el Mundial más violento de la historia; los lesionados se contaron por decenas. Argentina volvió a despedirse en la primera ronda y la final de Santiago vio de nuevo un choque de estilo: la potencia de Checoslovaquia vs. el samba de Brasil. Y otra vez hubo carnaval.
En Chile 1962, varios equipos siguieron la idea de la URSS, y a las estampillas del organizador y del campeón, se sumaron las de Paraguay, Bulgaria, Albania y Mongolia. En estos dos últimos casos, los países ni siquiera habían participado de las eliminatorias.
INGLATERRA 1966
Un siglo después de haber inventado el jugo más maravilloso del mundo, los ingleses montaban la fiesta mundialista en casa. Y no se les escapó ningún detalle: para que esa fiesta sea tal, tenían que ganar la Copa. Y lo hicieron después de eliminar con polémica a la Argentina, despachar al Portugal de Eusebio y derrotar a Alemania Federal en la final disputada en un Wembley repleto. ¿Que el gol de Hurst no fue? Eso quedará para la historia, porque el trofeo se quedó en Londres.
MEXICO 1970
El imponente estadio Azteca estaba recién contruido y no era un marco para cualquiera. Quizá por eso, Brasil jugó el fútbol más fantástico visto hasta entonces, con un quinteto formado por Gérson, Jairzinho, Tostão, Pelé y Rivelino que enamoró a los fanáticos de todas las geografías. Fue demasiado para Italia en la final, y con la consagración majestuosa de Pelé llegó el tricampeonato, lo que le dio a Brasil el derecho de conservar la Copa Jules Rimet para siempre.
ALEMANIA FEDERAL 1974
Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia: el Mundial del '74 sirvió para la conquista germana de la nueva Copa FIFA, pero en el corazón de los aficionados quedó para la eternidad la "Naranja Mecánica" de Holanda, un equipo que hizo del fútbol un arte, que conjugó estética con velocidad y le sumó definición. En la final jugada en Munich cayó ante el anfitrión, pero se ganó una página dorada en la historia del fútbol.
De allí en adelante, la cantidad de países emisores se multiplicó. Fueron 24 en Inglaterra 66, 28 en México 70, 40 en Alemania 74. En éste último mundial, Haití emitió una serie de estampillas celebrando que sería sede de la final de las eliminatorias de Norte y Centroamérica. Ya no sólo los mundiales, sino también las eliminatorias comenzaban a aparecer en estampillas.
ARGENTINA 1978
En medio de la dictadura Argentina celebró la Copa del Mundo con un equipo excepcional comandado por César Luis Menotti. En un clima fuertemente militarizado, la FIFA miró para un costado y se sumó a la fiesta del pueblo que celebró ruidosamente cada victoria celeste y blanca. En la final disputada en el estadio Monumental de Buenos Aires, Kempes y compañía pudieron más que la poderosa Holanda y saldaron una deuda que el fútbol argentino tenía con su rica historia.
Para el mundial 78, Argentina emitió varias series, cubriendo varios aspectos del Mundial: Sedes, Países participantes, etc. Ya eran 50 los países que emitían estampillas para el evento. Kenya, Uganda y Tanzania realizaron estampillas con el mismo diseño, cambiando sólo el nombre del país.
ESPAÑA 1982
¿Se puede dar nada y recibir todo? Suena injusto, y esa fue la sensación que perduró luego de que Italia se alzara con la copa luego de vencer a Alemania Federal en la final llevada a cabo en Madrid. El campeonato había tenido muy buen fútbol, tribunas emocionadas, partidos inolvidables, pero el campeón fue un equipo de juego apagado, mezquino y oportunista.
Argentina, todavía golpeada por la Guerra de Malvinas, se despidió en la segunda ronda.
MEXICO 1986
¿Lo habrá sabido algún ancestro azteca? Porque al estadio de la capital mexicana no le alcanzó con ser testigo de la coronación de Pelé: 16 años después volvió a sacudirse con un nuevo genio del fútbol mundial, también llegado desde el sur: Diego Maradona. Bajo su luz, Argentina fue todopoderosa, humilló a los ingleses, enloqueció a su gente y en una tarde de junio volvió a reencontrarse con la amada Copa al derrotar a Alemania Federal.
ITALIA 1990
Extraña paradoja: el país del arte, la estética y la belleza juega el fútbol más aburrido y calculador del planeta. Y así fue también todo el torneo. Pocos goles, desempates por penales y una final en Roma repetida a la de cuatro años atrás. Pero esta vez los germanos pudieron más que la apagada y golpeada selección argentina, a la que no le alcanzaron los destellos de Maradona y las manos mágicas de Goycochea.
La cantidad de países emisores siguió incrementándose en los campeonatos posteriores, sumándose países pequeños y de poca o ninguna tradición futbolística.
ESTADOS UNIDOS 1994
El fútbol se disfrazó de soccer y viajó a USA para vivir su "sueño americano". Como en 1970, la final la jugaron brasileños e italianos. Romario de un lado, Baggio del otro, hacía presagiar una definición vibrante en Passadena, cerca de Los Angeles, pero no: el 0-0 no se rompió y por primera vez una Copa se definió desde el punto del penal. La puntería de Brasil hizo posible el tetracampeonato, mientras Argentina todavía lloraba la suspensión de Maradona por dopping.
FRANCIA 1998
Por suerte la belleza de París contagió a su selección, que desplegó un fútbol armonioso, atractivo y a la vez efectivo. Holanda se vengó de Argentina en los cuartos de final, pero a la final llegaron los dos mejores: Francia y Brasil. Si los galos soñaban ser campeones del mundo, tenían que demostrar que podían ante el equipo más temido, y con los destellos de un Zidane superlativo pusieron de rodillas al gigante verdeamarelo.
JAPÓN/COREA DEL SUR 2002
El primer Mundial en suelo asiático dejó un sabor amargo para los argentinos: fueron como candidatos y se volvieron en primera ronda, con el ego pisoteado. La tecnología japonesa competía con la coreana, era un torneo de lujo, pero el fútbol lo pusieron los de siempre. Y en la final, en Yokohama, Brasil superó a Alemania y sumó su quinta conquista.
Ante tantas emisiones, los países deben realizar estampillas cada vez más vistosas para llamar la atención de los coleccionistas. Para el Mundial 2002, los 7 países que habían salido campeones del mundo alguna vez, realizaron una emisión conjunta, llamada "Campeones del Mundo del Siglo XX"
ALEMANIA 2006
Ronaldo confirmó su endiablada capacidad y se erigió como máximo goleador de la historia de los Mundiales, al llegar a 15 tantos. Pero Francia se despertó y eliminó a Brasil, mientras Italia resurgía de su juego anodino y terminaba con el milagro alemán. Así, en la imponente final disputada en Berlín, el arte francés igualó con la eficacia italiana y tuvieron que llegar a los penales, donde los ragazzi de Cannavaro sumaron su cuarta estrella.
SUDAFRICA 2010
Por primera vez el continente negro es escenario de la fiesta del fútbol en un Mundial record: de participantes desde la eliminatoria, de televidentes, de sponsors, de millones de dólares... Todos datos que serán anecdóticos cuando en Johannesburgo se largue a rodar la pelota entre Sudáfrica y México.
Para el presente mundial, se estima que más de 150 países emitirán estampillas alusivas. Este tipo de emisiones está más controladas, y para ser estampillas "oficiales" (y poder utilizar el logo del Mundial), es necesario contar con una autorización de la FIFA.
La Argentina ha emitido estampillas mundialistas desde 1978, el diseño más común han sido caricaturas de jugadores vestidos de los países participantes del grupo en el que juega nuestro país.
Nuestro país ha emitido series en 1978 y en 1986 para festejar los campeonatos obtenidos. Si bien, no figura en el Plan de emisiones para este año, esperemos que sea necesario agregar al mismo estas estampillas "no previstas".
Muchas veces, a medida que uno va avanzando en la colección de estampillas, no sólo le interesan las estampillas, sino otras cosas relacionadas. Por ejemplo, el matasellos, que es el sello que coloca el empleado de correo sobre la estampilla para anularla, e impedir que sea utilizada nuevamente. Generalmente, incluye información como la sucursal en la que se aplicó y la fecha; en algunos casos también la hora. Paulatinamente, se les fueron agregando leyendas alusivas o publicitarias. o en algunos casos, para seducir a los coleccionistas, como el siguiente ejemplo de Suecia. Este matasellos fue aplicado en la localidad sueca de polcirkeln que, oportunamente, queda ubicada sobre el círculo polar ártico. (Oportunismo similar al de la calle "paralelo 42" en El Bolsón.) Esta estampilla de Suecia me la regaló mi mamá junto con parte de su colección y siempre me gustó el matasellos. También aprecio mucho, aunque por diferentes motivos a la siguiente estampilla de España.
Si bien tiene un valor facial alto (4 pesetas) es una estampilla muy común y, al tener la imagen del dictador Franco, no es muy querida por los coleccionistas. Tampoco sé con certeza cómo llegó a mis manos, aunque lo sospecho: Gracias al matasellos, puedo saber que fue utilizada en Orduña, el pequeño pueblo del que era originario mi abuelo.
No quería dejar pasar el día sin recordar a mi abuelo, que fue uno de quienes me iniciaron en la filatelia y seguramente quien más me enseñó sobre ella y más influencia tuvo en mi colección. Siempre voy a recordar el día que vino con cientos y cientos de fragmentos de cartas con estampillas de la serie ordinaria de flores y estuvimos varios días lavandolas, para lo que usamos todos los baldes y recipientes similares que había en casa. O el día que cumplí 13 años y me regaló su colección, "La Colección" de estampillas de Papo.
Esa colección que hojeábamos en su casa y yo miraba con admiración, mientras él me explicaba. De esa colección acá muestro dos estampillas que a él le gustaban mucho, y tenía entre sus favoritas.
La primera es de España, de 1851. Cuando me la mostraba, se le hinchaba el pecho de orgullo, y me decía "Fijáte el año: 1851. Y es de España, mi país natal.".
La otra es de Labuan, una isla colonizada por Gran Bretaña (cuando no) en lo que hoy es Malasia. Cuando veíamos esta estampilla, mi abuelo me decía "Esta es de Labuan, donde combatía Sandokán. ¿Te acuerdas de Sandokán, el Tigre de la Malasia?" (Porque a pesar de llevar 80 años viviendo en la Argentina, cuando hablaba de recuerdos, hablaba de "tú").
Desde este espacio, quería saludar a mi abuelo Papo, en el día en que cumpliría 100 años.